La política de Trump hacia Latinoamérica
Donald Trump encabeza una coalición heterogénea, aunque los empresarios proteccionistas son quienes ejercen la hegemonía, pero aquello puede cambiar y nadie sabe qué podría acontecer.
La nominación de Marcos Rubio en la secretaría de Estado indica que triunfó la corriente más dura y relacionada con la mafia de Miami, sin embargo, se podría imponer el carácter más pragmático de Trump, quien no va a arriesgar a perder posibles negocios por razones ideológicas.
La gran mayoría de los periodistas que cubren las noticias de la Casa Blanca, señalan que Latinoamérica no será una prioridad en la administración de Trump.
Al menos, no dará un giro a la política que emprendió Joe Biden, quien, a la vez, continuó con las líneas impulsadas durante el primer gobierno del republicano.
No obstante, la designación de Marcos Rubio como Secretario de Estado, por tanto quien estará a cargo de las relaciones internacionales, es señal de que no habrá concesiones a lo que en la Casa Blanca, republicanos y demócratas tienen como enemigos jurados: Cuba, Venezuela y Nicaragua.
Asimismo, la deportación de un millón de mejicanos inmigrantes ilegales en los Estados Unidos, es un complicado asunto que parece estar destinado a presionar a la presidenta Sheinbaum más que a cumplir una promesa de campaña. Pero, lo seguro es que, de una u otra manera, la presencia de latinos migrantes continuará siendo un arma demagógica utilizable como excusa para atraer una masa de votantes cautivos en la extrema derecha o en quienes despierta sentimientos xenófobos.
En tal contexto, se necesita entender que el bloque articulado por Trump, no es homogéneo, por lo que este debe ceder a sus aliados, entre ellos, la mafia cubano americana de Miami, una agrupación que no suele actuar con un estilo político fino y generalmente lo hace de manera excesivamente ideologizada, por lo que puede impulsar iniciativas en contra de los gobiernos de izquierda en general, sin grandes sutilezas y envalentonando a sus aliados en la región, como Javier Milei. Empero, no se debe olvidar que la centralidad de la gestión de Trump estará en los negocios, más que en la ideología y, siguiendo dicha lógica, puede ejecutar giros impensados, como lo hizo con el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un.
La disputa con China
Si existe una certeza de lo que privilegiará el nuevo presidente estadounidense en Latinoamérica, será la estrategia de debilitamiento de la presencia china en el subcontinente. En efecto, la nación asiática se transformó en el principal enemigo y es una postura en la que concuerdan los dos partidos que dominan la política en Washington, una situación que, sin duda alguna, va a generar presión sobre los distintos gobiernos, siendo Brasil, el que la sufrirá con mayor rigor, aunque es el que tiene mayor capacidad para defenderse y actuar de acuerdo a sus intereses.
¿Cuáles son las áreas en las que el gobierno de tumo presionará a los gobiernos latinoamericanos? Sin duda, la política, la económica y la militar. Los instrumentos principales serán la embajada, los grupos financieros y el Comando Sur, a pesar de que tiene otros dispositivos y estructuras, entre los que destaca la inteligencia.