Unir la izquierda chilena solo es posible con un proyecto común
El gran problema de la izquierda chilena se encuentra en lo teórico, por lo tanto, tendrá que efectuar una concreta labor en la producción de conocimiento, tarea que no ha impulsado los últimos años.
Todo un problema para el movimiento popular es la dispersión de la izquierda anticapitalista chilena. Reducida a su mínima expresión, el país observa como representación de tal espacio a partidos que desean reformar el sistema, renegando del contrapoder, la revolución y el socialismo. Fuera del parlamento, hoy los intentos de construcción se dificultan por las indicaciones a la ley de partidos políticos que impondrá mayores restricciones para participar en la lucha institucional y que muy pocos partidos podrán sortear.
Frente a ello, aparecen soluciones de corto plazo como los partidos transversales que se organizan solo para participar en elecciones. Solución de parche que ha dado resultado hasta el momento, solo en un caso muy específico como fue el PPD, un experimento que se desarrolló en una situación muy diferente a la actual. En dicho marco, la izquierda anticapitalista no tiene otra perspectiva que asumir el camino largo, partir desde abajo, involucrando a su base social, evolucionando de lo simple a lo complejo.
Lo central es abordar lo ideológico
Las derrotas de la izquierda chilena no son gratuitas, estas sucedieron por alguna razón y más allá del diseño estratégico, el problema ha estado en las ideas, que son el elemento que sostiene toda acción.
Allí se encuentra la esencia de los problemas de los partidos que postulan la revolución en Chile. Por ello se debe partir por analizar autocríticamente cuáles son los fundamentos de tipo ideológico que están obsoletos y cuáles son los de reemplazo. Vale decir, cómo se manifiesta hoy la lucha de clases, qué forma adquiere la nueva sociedad. Después de tal ejercicio se podrá abordar la estrategia y el poder.