Progresismo continúa paralizado políticamente
No es gran sorpresa, sin embargo, no deja de llamar la atención que los partidos que constituyeron el pasado gobierno y que se autodenominan centroizquierda o progresismo estén paralizados y sin iniciativa política, que no sea la actividad parlamentaria, cuestión reducida al encontrarse en minoría, quedándoles solo oponerse o alcanzar acuerdos subordinadamente. Así, fuera de este desventajoso escenario, el progresismo carece de capacidad y decisión para generar otra actividad, en un contexto distinto al Congreso, y espera que el movimiento social se reactive y cree un nuevo marco en el que pueda insertarse representando a las clases subalternas. Todo ello, suponiendo que podrá proceder como en noviembre de 2019.
En tal sentido, el progresismo está paralizado, sin voluntad ni determinación para enfrentar al gobierno, hasta el momento, y se debe a un problema político no menor. Si bien asume que la gestión de la Concertación y la Nueva Mayoría generó en el periodo de la transición la más grande desigualdad de la historia del país, no reconoce que el régimen político, democrático y liberal generó la exclusión de la gente y la delegación de las decisiones a mediadores políticos que arreglaron sus diferencias en función de lo “transversal”, generando redes corruptas cuyo único fin fue conservar el poder.
Tal resultado generó un rechazo que se expresa de distintas maneras y en el que el pueblo, defraudado, oscila hacia diferentes opciones, entre ellas, los cantos de sirena de la ultraderecha, sueño del que está despertando en la medida que capta el fraude de las promesas vacías que buscan encubrir un plan que favorece solo a los multimillonarios de Chile y a las transnacionales.
Los empresarios determinan la situación política con un plan de reformas estructurales al que no se le puede oponer un proyecto de “aspirinas”, sino una alternativa de cambio también estructural, por la presencia de la crisis del pacto y del orden y, para eso, al progresismo no le da.
¿Muestra de apertura a través del ministro Arrau?
Los empresarios entienden que el plan económico será rechazado cuando sus medidas se transformen en retroceso social, por lo que necesitan de acuerdos. Por ello, los dichos del ministro Arrau en torno al plan de seguridad de Boric es amplio y suficiente, se convierten en el primer acercamiento al Frente Amplio, dando una señal de reconocimiento de su importancia por encima del PC y el socialismo democrático, mostrando por dónde se viene la mano.