Nguyen Viet Cuong, embajador de la República Socialista de Vietnam: “Vietnam – Chile: 55 años y una convicción compartida sobre el derecho a la autodeterminación”

Nguyen Viet Cuong, embajador de la República Socialista de Vietnam: “Vietnam – Chile: 55 años y una convicción compartida sobre el derecho a la autodeterminación”

Para un chileno adulto común y corriente, Vietnam es sinónimo de guerra asimétrica en la que un pueblo heroico derrotó a la primera potencia militar del mundo, pero ignora cómo dicho país prosigue existiendo después de 50 años. Con mayor razón, un joven desconoce absolutamente cuál es su realidad y solo se informa con los filmes hollywoodenses que exhiben distorsionados pasajes de la cruenta guerra. Sin embargo, Vietnam es muy distinto que hace medio siglo y para conocerlo en su verdadera dimensión, decidimos entrevistar a su embajador, el señor Nguyen Viet Cuong, quien amablemente, dedicó una parte importante de su tiempo para responder nuestras preguntas.

¿Cuál es el actual estado de las relaciones, tanto políticas, comerciales y culturales, entre Chile y Vietnam?

Marzo de 2026 marca el 55.º aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Vietnam y Chile (25 de marzo de 1971 – 25 de marzo de 2026), un hito de especial significado para dos pueblos ubicados en extremos opuestos del océano Pacífico y separados por cerca de 18.000 kilómetros.

El 25 de marzo de 1971, Chile se convirtió en uno de los primeros países sudamericanos en establecer relaciones diplomáticas oficiales con Vietnam, en momentos en que el pueblo vietnamita aún se encontraba inmerso en la lucha por la independencia y la reunificación nacional.

Este hito histórico tuvo un antecedente fundamental: el 23 de mayo de 1969, en Hanói, el Presidente Ho Chi Minh recibió al señor Salvador Allende, entonces Presidente del Senado de Chile. Dos años más tarde, ya investido como Presidente de la República, Salvador Allende y la diplomacia chilena adoptaron la decisión de establecer relaciones diplomáticas con Vietnam, reafirmando así el respeto al derecho de los pueblos a la autodeterminación y al camino de desarrollo soberano de cada nación. Ese fue, precisamente, el punto de partida de la amistad y la solidaridad que, hasta hoy, unen a nuestros dos pueblos.

A lo largo de más de medio siglo, ambos países han atravesado profundas transformaciones. Vietnam pasó de la guerra a la paz, y de una economía cerrada a convertirse en una nación dinámicamente integrada al mundo. Chile, por su parte, llegó a consolidarse como una de las economías más abiertas de América Latina.

Pese a la distancia geográfica y a los cambios experimentados por cada nación a lo largo de estas décadas, sucesivas generaciones de dirigentes y ciudadanos de ambos países han sabido preservar y fortalecer incesantemente esta relación. En un contexto internacional en el que los vínculos entre los Estados pueden modificarse con rapidez, una amistad que se mantiene firme y constante a través del tiempo constituye un valor verdaderamente invaluable.

La relación bilateral se sustenta hoy en bases sólidas: la Asociación Integral establecida en 2007; el Tratado de Libre Comercio en vigor desde 2014 – que continúa siendo, hasta la fecha, el primer y único TLC suscrito entre Vietnam y un país latinoamericano -; y la condición de ambos países como miembros fundadores del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), firmado en Santiago en 2018. Asimismo, la visita oficial a Chile del Presidente de la República Socialista de Vietnam, Luong Cuong, en noviembre de 2024 -la primera visita de un jefe de Estado vietnamita al país en 15 años- abrió un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales.

En los últimos años, el intercambio comercial bilateral ha superado los 2.000 millones de dólares, y ambas partes aspiran a elevar esa cifra a 3.000 millones en el más breve plazo posible. Chile es actualmente el cuarto socio comercial de Vietnam en América Latina, mientras que Vietnam se ha consolidado como el principal socio comercial de Chile en la ASEAN. Productos chilenos como las cerezas, el salmón y el vino, así como los textiles, productos electrónicos y alimentos procesados vietnamitas, se han vuelto cada vez más familiares en los mercados de ambos países.

Los intercambios culturales y académicos también continúan ampliándose mediante iniciativas concretas. A comienzos de 2026, la Embajada organizó, en coordinación con la Asociación de Pintores y Escultores de Chile (APECH), el Concurso de Pintura “Chile – Vietnam: 55 Años de Relaciones Diplomáticas”, que reunió a 27 artistas profesionales chilenos. La cooperación entre la Embajada y la APECH se mantiene desde 2014, y este certamen se inscribe en la continuidad de esa valiosa tradición de intercambio cultural.

Cada vez que recorro las tierras de Chile, desde la Patagonia hasta el desierto de Atacama, vuelvo a evocar aquel viaje histórico de mayo de 1969, cuando Salvador Allende cruzó medio mundo para llegar a Hanói, en plena guerra, y reunirse con el Presidente Ho Chi Minh. Allí comenzó la historia entre Vietnam y Chile; varias generaciones la han mantenido viva, y estoy convencido de que sus capítulos más apasionantes aún están por escribirse.

El Embajador Nguyễn Việt Cường con el Grupo de Diputados de Amistad Chile-Vietnam en la Cámara de Diputados.
El Embajador Nguyễn Việt Cường con el Grupo de Diputados de Amistad Chile-Vietnam en la Cámara de Diputados.

¿Cuál es la relación de la República Socialista de Vietnam con Latinoamérica? ¿Qué importancia política, económica y cultural le confiere a la región?

La historia entre Vietnam y Chile, pese a sus particularidades y a sus profundas raíces históricas, forma parte de un panorama más amplio: el de las relaciones entre Vietnam y América Latina. En la actualidad, América Latina y el Caribe ocupan un lugar cada vez más relevante en la política exterior de Vietnam, tanto en los ámbitos político y económico como en el cultural.

Vietnam mantiene hoy relaciones diplomáticas con los 33 países de la región y concibe a América Latina como un espacio de asociación y cooperación, basado en el respeto a la independencia, la soberanía, la libre elección del sistema político de cada nación, la igualdad y el beneficio mutuo.

En los últimos años, los vínculos entre Vietnam y América Latina han experimentado avances estratégicos significativos. A finales de 2024, Vietnam y Brasil elevaron su relación al nivel de Asociación Estratégica, el primer acuerdo de esta naturaleza establecido entre Vietnam y un país sudamericano. Junto con la Asociación Integral entre Vietnam y Chile establecida en 2007, y la Asociación Integral entre Vietnam y Argentina establecida en 2010, estos avances sitúan a Chile, Argentina y Brasil en el nivel de socios más importantes de Vietnam en la región.

Asimismo, a finales de diciembre de 2025, durante la Cumbre del MERCOSUR celebrada en Brasil, los Estados miembros del bloque —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— emitieron una Declaración Conjunta que oficializó el inicio de negociaciones para un Acuerdo Comercial Preferencial con Vietnam, abriendo así un nuevo espacio de cooperación interregional entre el Sudeste Asiático y América del Sur.

La afinidad política, la complementariedad económica y la cercanía cultural han contribuido de manera decisiva al fortalecimiento de las relaciones entre Vietnam y América Latina. Ambas partes comparten su compromiso con el multilateralismo, los principios de la Carta de las Naciones Unidas y la solución pacífica de las controversias internacionales. Vietnam y los países latinoamericanos suelen coincidir en numerosos asuntos globales, desde la lucha contra la pobreza y la desigualdad hasta la necesidad de reformar las instituciones internacionales para hacerlas más representativas y equitativas.

Existe, además, una marcada complementariedad económica entre ambas regiones. América Latina dispone de abundantes materias primas estratégicas para las industrias del siglo XXI -como el cobre, el litio y diversos productos agrícolas de alta calidad-, mientras que Vietnam cuenta con una capacidad manufacturera cada vez más sólida y constituye una puerta de entrada estratégica al mercado de la ASEAN, integrado por cerca de 680 millones de habitantes. En un contexto de reconfiguración de las cadenas globales de suministro, el potencial de cooperación entre ambas partes continúa siendo enorme. Sin embargo, quizás el elemento que otorga una dimensión particularmente profunda a las relaciones entre Vietnam y América Latina sea la cultura y la historia compartidas. La experiencia de las luchas por la independencia, independencia, la riqueza de las tradiciones literarias y el espíritu abierto y solidario de sus pueblos constituyen puntos de encuentro que trascienden cualquier distancia geográfica. Figuras como Pablo Neruda, Gabriel García Márquez y Violeta Parra son desde hace tiempo nombres familiares para los lectores vietnamitas. Del mismo modo, el arte, la gastronomía y la cultura de Vietnam se han ido proyectando progresivamente en América Latina, acercando cada vez más a nuestros pueblos.

¿Cuál es el estado del modelo de desarrollo de Vietnam? ¿A qué se debe el crecimiento sostenido de los últimos años en el que destaca el sector manufacturero? ¿Influye la Inversión Extranjera Directa y el incremento de las exportaciones? ¿Es decisiva la aplicación intensiva de conocimiento?

En 1986, cuando el Partido Comunista de Vietnam puso en marcha la política de Đổi Mới (Renovación), el ingreso per cápita del país apenas alcanzaba los 100 dólares, situándose por debajo del de numerosos países africanos de la época. Apenas una generación después, esa cifra ha superado los 4.500 dólares y la tasa de pobreza se redujo de cerca del 70 % a menos del 3 %. Se trata de uno de los procesos de reducción de la pobreza más rápidos y sostenidos que haya conocido el mundo contemporáneo.

La clave del desarrollo vietnamita no radica en una fórmula económica única, sino en una combinación equilibrada: aplicar plenamente las reglas de la economía de mercado para liberar las fuerzas productivas, sin permitir al mismo tiempo que el mercado determine el destino de los sectores más vulnerables. El sector privado es considerado uno de los principales motores de la economía nacional; paralelamente, la salud, la educación y la protección social deben garantizarse para todos los ciudadanos, incluidos quienes habitan en las zonas más apartadas del país. Este es el modelo de economía de mercado con orientación socialista que Vietnam ha venido perfeccionando a lo largo de cuatro décadas de Đổi Mới.

La inversión extranjera directa (IED) desempeña un papel relevante en el crecimiento económico y en el desarrollo del sector manufacturero. En 2025, el desembolso de IED alcanzó su nivel más alto de los últimos cinco años, concentrándose especialmente en sectores como la electrónica, los semiconductores y las energías renovables. Sin embargo, la IED por sí sola no genera milagros. El factor decisivo ha sido la capacidad de Vietnam para preparar simultáneamente el capital humano y el entorno de inversión necesarios para absorber eficazmente esos flujos: una red de autopistas que se extiende por todo el país, recursos humanos técnicos altamente capacitados, una amplia red de tratados de libre comercio que facilita el acceso a los mercados internacionales y un aparato estatal que avanza progresivamente hacia una lógica de servicio a las empresas, bajo el concepto de un “Estado constructor del desarrollo”. Empresas como Samsung, LG y Foxconn no se instalaron en Vietnam únicamente por los costos laborales competitivos, sino también por el sólido ecosistema industrial que el país ha venido construyendo.

La aplicación intensiva de la ciencia, la tecnología y la innovación constituye el factor decisivo para la próxima etapa de desarrollo, y Vietnam está realizando importantes inversiones en esta dirección. Actualmente se están consolidando centros de innovación y de diseño de chips semiconductores, en cooperación con algunas de las mayores corporaciones tecnológicas del mundo. El más reciente Congreso del Partido Comunista de Vietnam, celebrado a comienzos de 2026, definió la ciencia, la tecnología y la innovación como el principal motor del desarrollo nacional, fijando el objetivo de alcanzar un crecimiento del PIB de al menos un 10 % anual durante los próximos cinco años, con la meta de convertir a Vietnam en un país desarrollado de ingresos altos hacia 2045. El Congreso denominó esta nueva etapa como la “era del ascenso de la nación”.

En este proceso, Chile —como primer socio del CPTPP y único país latinoamericano que mantiene un tratado de libre comercio bilateral con Vietnam— constituye un actor relevante para la cooperación económica transpacífica. Al reflexionar sobre los cuarenta años de Đổi Mới, muchos amigos internacionales continúan formulando la misma pregunta: ¿por qué Vietnam ha tenido éxito? Nuestra respuesta es sencilla: no seguimos un modelo preestablecido; perseveramos en aprender, perseveramos en adaptarnos y perseveramos en mantener nuestro rumbo. Y, sobre todo, hemos sabido preservar la confianza del pueblo en el camino elegido.

¿Se puede definir hoy a Vietnam como un país en transición al socialismo?

Esa trayectoria de desarrollo está estrechamente vinculada a una cuestión aún más fundamental: el camino que Vietnam ha elegido transitar. La respuesta es clara: Vietnam es hoy un país que se encuentra en el período de transición hacia el socialismo, una definición sostenida de manera coherente tanto en la Constitución como en los documentos oficiales del Partido Comunista de Vietnam desde 1991 hasta la actualidad.

La Constitución de Vietnam establece que el Estado es un Estado de derecho socialista del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, bajo la dirección del Partido Comunista de Vietnam.

Vietnam avanza hacia el socialismo a través de un camino con características propias. Partiendo de una sociedad colonial y agrícola atrasada, y tras décadas de lucha por la independencia nacional, el país comenzó a construir el socialismo sin haber pasado por una etapa plena de desarrollo capitalista. En ese proceso, Vietnam ha aplicado con flexibilidad los mecanismos de la economía de mercado para desarrollar las fuerzas productivas, preservando al mismo tiempo la orientación socialista en materia de distribución y protección social, y combinando las tradiciones culturales nacionales con la asimilación de los valores más avanzados de la cultura universal.

La denominada “orientación socialista” no implica que Vietnam haya alcanzado ya el socialismo, sino que avanza gradualmente en esa dirección. Se trata de una elección histórica y deliberada, distinta tanto del modelo de libre mercado en su forma más pura como del sistema de planificación centralizada aplicado en el pasado.

El Programa del Partido Comunista de Vietnam proyecta la visión de una sociedad en la que el pueblo sea verdaderamente dueño de su destino; con una economía altamente desarrollada; una cultura avanzada y portadora de identidad nacional; un ser humano con posibilidades de desarrollo integral; y una comunidad de etnias hermanas que convivan en igualdad, solidaridad y respeto mutuo. Ese ideal se resume en cinco conceptos profundamente arraigados en la conciencia del pueblo vietnamita: pueblo rico, país fuerte, democracia, equidad y civilización.

Esos son los objetivos que Vietnam ha perseguido con perseverancia a lo largo de décadas, siguiendo un camino escogido independiente y sin reproducir modelos ajenos. Y fue precisamente ese principio de autodeterminación el que propició el encuentro entre nuestros dos pueblos hace 55 años. Cuando Chile, bajo la presidencia de Salvador Allende, estableció relaciones diplomáticas con Vietnam, ambas partes compartían una convicción común: cada nación tiene el derecho de decidir soberanamente su propio camino de desarrollo. Esa convicción mantiene hoy plena vigencia.

Actualmente el orden mundial vive un momento de transformación desde un orden unipolar a otro de carácter multipolar. ¿Cuál es la posición del gobierno de Vietnam frente a los cambios que se desarrollan en el escenario internacional?

Los documentos del XIV Congreso del Partido Comunista de Vietnam, celebrado a comienzos de 2026, reflejan una realidad que, estoy convencido, nuestros amigos en América Latina también perciben con claridad: “El mundo se encuentra en un período de cambios de carácter epocal”. La competencia estratégica entre las grandes potencias se intensifica; las tendencias proteccionistas muestran señales de resurgimiento en distintas regiones; y las cadenas globales de suministro se encuentran en un proceso de profunda reconfiguración. Al mismo tiempo, desafíos globales como el cambio climático, la seguridad alimentaria, la seguridad energética y la ciberseguridad se entrelazan cada vez más, exigiendo niveles de cooperación internacional sin precedentes.

Una tendencia que Vietnam valora positivamente es el avance hacia un mundo multipolar y la democratización de las relaciones internacionales sobre la base del derecho internacional. Esta evolución abre mayores espacios para que los países en desarrollo y las naciones medianas y pequeñas puedan defender sus intereses nacionales y ejercer una política exterior independiente. Constituye, asimismo, un importante punto de convergencia entre Vietnam y numerosos países latinoamericanos, entre ellos Chile, en la manera de comprender y abordar el escenario internacional contemporáneo.

En ese espíritu, Vietnam mantiene firmemente una política exterior independiente y autónoma, basada en la multilateralización y diversificación de sus relaciones internacionales, sin participar en alianzas militares ni alinearse con una parte en detrimento de otra. Aspiramos a ser un amigo y un socio confiable de todas las naciones, actuando siempre sobre la base de los intereses nacionales y del respeto al derecho internacional.

Vietnam aspira a un orden internacional más justo, sustentado en el derecho internacional, en el que las controversias se resuelvan por medios pacíficos y los desafíos globales sean enfrentados mediante una cooperación multilateral efectiva. Asimismo, Vietnam apoya el papel central de las Naciones Unidas y respalda los esfuerzos orientados a su reforma, con miras a fortalecer su carácter democrático y representativo.

En el nuevo orden mundial que emerge, ¿qué rol cree que cumplen las potencias o bloques regionales?

En la estructura multipolar que actualmente se está configurando, las grandes potencias y los bloques regionales desempeñan papeles distintos, aunque estrechamente interrelacionados. Las grandes potencias continúan influyendo de manera decisiva en la dinámica global. Frente a ellas, Vietnam orienta sus relaciones exteriores sobre la base de tres principios fundamentales: mantener un equilibrio en las relaciones con todas las grandes potencias, no alinearse con ninguna parte ante la competencia estratégica y situar los intereses nacionales en el centro. Hasta la fecha, Vietnam ha establecido relaciones de Asociación Estratégica Integral con 15 países y organizaciones internacionales, incluidos los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Junto a las grandes potencias, los mecanismos regionales e interregionales desempeñan un papel cada vez más relevante, actuando como puentes que permiten a los países con políticas exteriores independientes participar activamente en la cooperación multilateral. La ASEAN —la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático— constituye un ejemplo elocuente de cómo los países medianos y pequeños pueden unirse para hacer escuchar una voz común en los asuntos regionales e internacionales. Fundada en 1967, la ASEAN incorporó oficialmente a Timor-Leste como su undécimo miembro en octubre de 2025. Actualmente, el bloque reúne a más de 680 millones de habitantes y registra un PIB cercano a los cuatro mil millones de millones de dólares estadounidenses (4.000.000.000.000 USD)

La fortaleza de la ASEAN radica en su centralidad, en el principio de consenso y en el denominado “ASEAN Way – Camino ASEAN”, basado en el diálogo, la consulta y la no confrontación. En una región marcada por la competencia estratégica entre grandes potencias, la ASEAN ha logrado preservar su cohesión, evitando verse arrastrada hacia cualquier bloque o alineamiento.

Entre los mecanismos regionales e interregionales en los que participa Vietnam, el CPTPP reviste para nosotros una importancia particularmente significativa, ya que constituye un puente que conecta ambas orillas del Pacífico y vincula las economías asiáticas con los países de las Américas. El CPTPP fue firmado precisamente en la ciudad de Santiago en 2018, y tanto Vietnam como Chile figuran entre sus miembros fundadores. Preservar y ampliar espacios multilaterales como el CPTPP constituye una responsabilidad compartida de todos los países miembros, especialmente en un contexto en el que el multilateralismo enfrenta crecientes desafíos.

El potencial de cooperación entre la ASEAN y los mecanismos de integración latinoamericanos —en particular la Alianza del Pacífico, integrada por Chile, México, Perú y Colombia— sigue siendo considerable. En nuestra condición de miembros fundadores del CPTPP, y como dos pueblos unidos por más de medio siglo de amistad y cooperación, estoy convencido de que Vietnam y Chile se encuentran en una posición privilegiada para contribuir conjuntamente a la construcción de nuevos espacios de diálogo y cooperación interregional.

Santiago, 24 de mayo 2026.

* Entrevista efectuada por el periodista Luis Espinoza Garrido