Una nueva falla de un sistema político inepto y decadente
Las patéticas “echadas de culpa” de un lado a otro, sin que nadie asuma su responsabilidad, es la mejor muestra del declive de un sistema político que hace agua por todos lados y que nadie intenta enfrentar, porque no existe capacidad ni voluntad para encontrar soluciones con un mínimo de viabilidad. ¿Cómo surgió tamaña sandez? La única respuesta es el gran poder que ostentan en el país las grandes empresas privadas y cómo el lobby y tráfico de influencias deambula con gran soltura por los elegantes salones del Congreso y La Moneda, exhibiendo suficiente capacidad para doblegar a los más probos y mofarse de la nación entera.
Lo risible es el empeño por la búsqueda de medidas de parche como eliminar los partidos chicos o frenar los díscolos, una aspirina pretendiendo sanar el cáncer. El sistema político está podrido y todos los días lo comprueba un nuevo desacierto.