Trump usará la OEA para imponer su política hacia América Latina

Junto al anuncio de la guerra arancelaria, señaló que atacará a países que adhieran a la desdolarización, lo que sitúa a Brasil como uno de sus objetivos primordiales. Con un lenguaje anticomunista y un agresivo relato intentará alejar a China de la región.

Es evidente que, al margen de toda la fanfarria mediática, el aumento de los aranceles a México, con que amenazó hace unos días el electo presidente de Estados Unidos, no será aplicado, al menos, en la cifra desproporcionada que anunció. Más pareciera ser una de las tantas bravatas con las que trata de “ablandar” a sus contrincantes.

Acostumbrado a la utilización de los medios para facilitar sus estrategias, no ha sido claro en cuanto a definir su política para América Latina, pero, es posible que algunos de sus pasos den una señal que revele hacia dónde se dirige. La primera de ellas se aprecia en la nominación de Marco Rubio en la secretaría de Estado, lo que indica una dura posición hacia Venezuela, Cuba y Nicaragua, países a los cuales atacará en forma implacable, aunque cualquier objetivo que se plantee, va a tener dificultades para implementarlo por la desmedrada situación en que se encuentran las “oposiciones”. Muy distinta es la situación de naciones que mantienen gobiernos que no son del agrado de Washington, tales como Brasil, Colombia, Bolivia, Honduras y otros, inclusive el de Uruguay, los que se verán presionados desde diferentes ángulos. No obstante, la línea divisoria estará en la mayor o menor ligazón que tales países tengan con China, así, el arco de la confrontación se ampliaría, ya que son varias las economías de la región cuyo principal socio comercial es la nación asiática. Sin embargo, el propósito de Trump no es solamente intervenir en todo lo relacionado al intercambio de bienes y servicios, sino también en la disputa tecnológica y lo financiero y, aquí, lo más destacable es la forma en que se vinculará con Brasil, debido a que es conocido el enfrentamiento con Elon Musk y el destacado papel que tendrá en el gobierno de Trump, augurando una disputa por la expansión de los gigantes de la tecnología y el mercado de vehículos eléctricos. Además, el compromiso con la desdolarización que Lula contrajo en el BRICS, lo enemista con la nueva administración.

El papel que tendría la OEA

Diversos analistas señalan que Trump utilizará a la Organización de Estados Americanos, OEA, como instrumento para presionar a los gobiernos latinoamericanos que no se subordinen a sus designios. El organismo elegirá a su nuevo secretario general el próximo año, al finalizar el periodo de Luis Almagro. El candidato de Trump es el paraguayo Rubén Ramírez Lezcano, con quien se reunió en Florida hace unos días. Antes, había sostenido una conversación, en Washington, con Mario Díaz-Balart y Carlos Trujillo, el primero es miembro de la cámara de representantes y el segundo es el ex embajador del pasado gobierno de Trump ante la OEA y ambos son dos consejeros clave en la agenda regional en su próximo mandato.

No obstante, a pesar de las gestiones que realice el próximo mandatario y aunque Estados Unidos cancele el 60 por ciento de los gastos de la entidad panamericana, tendrá que desarrollar una iniciativa muy sólida para lograr una mayoría en el organismo, ya que la polarización extrema que propone no tendrá amplia recepción, porque su relato será agresivo y anticomunista, además, posibles aliados dudarán en atacar a China, tal como es el caso de Perú u otros, con los cuales Beijing tiene nexos económicos y participan de la Ruta y Franja de la Seda. De igual forma, la OEA es un organismo con poca credibilidad y se vería más descalificado aún, al generar maniobras que solo favorecerán a la facción ultraderechista de Miami, que tiene gran influencia en la Casa Blanca, pero es intranscendente en la región.