¿Qué sucede en el Partido Socialista?

¿Qué sucede en el Partido Socialista?

La falta de conducción ante la debilidad de su directiva después del “caso Vodanovic”, junto a impresentables acusaciones de corrupción, narcotráfico y violación en contra de relevantes personeros de gobierno, alcaldes y parlamentarias, solo muestran un vacío político generado por la adopción del liberalismo como ideología y la falta de proyecto de sociedad alternativa.

Nadie sabe a ciencia cierta a quiénes están representando los mediáticos socialistas, Fidel Espinoza y Oscar Landerretche, cuando efectúan sus declaraciones, las que parecen destinadas a impactar más al interior del partido y a su alianza de gobierno, que al resto de la opinión pública. Sin embargo, al no ser aclaradas o desmentidas por la directiva, se transforman en vocerías de tendencias o cacicazgos locales, que buscan defender ciertos intereses parciales, algunos bastante oscuros.

Pero, es solo una manifestación del grave problema que afecta al PS, el que se arrastra por años y que solo es el reflejo de un problema mayor, la evidente debilidad ideológica de la otrora organización revolucionaria, hoy devenida en un partido liberal.

Por ello, a nadie debe extrañar que un ex ministro como Osvaldo Andrade, atacara al consejo de ministros de su propio gobierno, por el rechazo al desprestigiado proyecto Dominga.

Asimismo, hace un tiempo el senador Alfonso De Urresti, junto a algunos congresales la UDI, RN y del PPD, presentó un proyecto de reforma política sin consultar al gobierno.

Asimismo, los casos de Monsalve, Maya Fernández, Isabel Allende y del ex alcalde de San Ramón, Miguel Aguilera, son triste noticia, tal como lo fueron los casos Caval, Mop-Gate y otros, en los que dirigentes del PS se han visto claramente involucrados.

Así, los militantes socialistas copan titulares de los medios, demostrando el desbarajuste que reina al interior del partido y la débil conducción de su directiva. Sin embargo, más allá de las personas, todo ello es producto de la absoluta falta de línea política con la cual ejercer dirección, así como una mínima disciplina, cuestión que arroja de inmediato la consabida pregunta: ¿Hacia dónde se dirige el Partido socialista?

¿Socialistas o Socialdemócratas?

Independiente de cualquier forme en que se encare la coyuntura, el PS se encuentra sumido en un dilema que lo paraliza y reduce a una orgánica electorera de tipo clientelar, ya que no realiza otra actividad que no sea mantener su cuota de poder en el Estado, en el cual efectúa solamente una gestión administrativa. El gran problema es su incapacidad para proponer una salida viable a la crisis del orden social y político. A simple vista, pareciera que se impone la facción más de derecha, esa que hoy se afana en impulsar una segunda renovación que definitivamente levante el proyecto socialista “democrático”, la que le adjunta dicho apellido para establecer con claridad el carácter liberal a asumir, ya que supone que el socialismo histórico no era democrático. Tal concepción se complementa con la idea del pacto excluyente, lo que justifica acuerdos con la derecha y la defensa de los empresarios, aun a costa de disentir con la línea general que tiene el gobierno de Boric.

No obstante, el telón de fondo es el abandono de la propuesta socialista, admitiendo solo como objetivo viable un aguado capitalismo regulado.