¿Un regalito de Kast al feminismo?

¿Un regalito de Kast al feminismo?

La nominación de Judith Marín como la ministra de la Mujer, ya produce fricciones, tanto entre los partidos que gobernarán, como en la futura oposición. Todo se debe a la trayectoria de Marín, una fanática evangélica cuyo mayor mérito es posar de “exorcista”, o sea, tiene la facultad de sacar el demonio de los cuerpos de las personas. Desde la izquierda a Evópoli, pasando por el movimiento feminista, han rechazado su designación, debido a que declaró su intención de eliminar el ministerio que encabezará, o sea, llegaría como destructora de una conquista que las mujeres alcanzaron, no sin grandes sacrificios.