Desafíos de la izquierda anticapitalista y socialista

Desafíos de la izquierda anticapitalista y socialista

Las organizaciones de izquierda, políticas o sociales, deben dejar de lado los acuerdos basados en mínimos comunes y avanzar a hacia un proceso que impulse definiciones de fondo, necesarias para confeccionar un proyecto de sociedad que supere el modelo capitalista.

Una mínima observación del escenario nacional, indica la existencia de numerosos colectivos sociales y organizaciones políticas, así como personas de a pie, que adhieren al socialismo, las que, a pesar de la dispersión, constituyen un amplio sector cuyo fundamental problema es la falta de proyecto, por lo que su acción se concentra, de manera esencial, en la defensa de los derechos del pueblo. Tales carencias les impide constituirse en alternativa de poder o de gobierno con alguna viabilidad, por lo que generalmente tienen poca votación en los eventos electorales y en grandes definiciones presidenciales, deben optar por el mal menor, auto reduciendo toda posibilidad de constituir un bloque político-social tras una perspectiva de cambios estructurales, ni siquiera de reivindicaciones menores.

No obstante, no es una fuerza menor, ya que mantiene presencia en áreas de consideración, pero su debilidad disminuye el efecto que genera.

El necesario proceso de reorganización

Hasta el momento han existido no pocas iniciativas de articulación, sin embargo, los resultados son nulos, debido a que los procesos, por bien intencionados que sean, comienzan por el revés, vale decir, se obvia las grandes definiciones en función de algo que se conoce como mínimos comunes, o sea, se evita avanzar en despejar cuestiones fundamentales como el modelo de sociedad a la que se aspira, la vía al poder, el proceso de transición o el sujeto que impulse los cambios. En dicho sentido, deben destacarse dos elementos: uno es la elaboración teórica que se necesita para elaborar un proyecto acorde con la sociedad compleja del siglo XXI y, por otro lado, la existencia de la crisis del orden social y político, que obliga a responder en función de tal escenario, lo que no se logra con un acuerdo acotado. En una situación en que no existe el equilibrio interclases que sustente el orden, se debe tener una respuesta para resolverlo, por lo que no sirve enfrentar el toro por la cola, sino por los cuernos.

La gran cantidad de colectivos y de orgánicas, políticas como sociales, cuyos miembros asumen ideas anticapitalistas y pro socialistas, indica que existe una base de izquierda lo suficientemente extensa y estable, como para constituir una fuerza con significativa solidez. De generar un proceso desde los fundamental y no de lo accesorio, dependerá que, en el futuro próximo, desde la resistencia, pero con propuesta, se constituya un bloque que levante cohesionadamente la alternativa democrático popular.