El Partido Socialista quedó debajo de la mesa

El Partido Socialista quedó debajo de la mesa

La hegemonía que mantienen los sectores liberales al interior del PS, se ha traducido en un desperfilamiento ideológico y una errada estrategia que terminó por desplazarlo hacia un proyecto que busca hermosear el capitalismo, abandonando su histórica vocación de cambio.

Los resultados de las primarias afectaron al conjunto del llamado socialismo democrático, pero el principal perjudicado fue el Parido Socialista, ya que, si bien no se encontraba en las principales instancias en que se “cortan” las decisiones, hoy está alejándose en forma muy peligrosa de las ligas mayores.

¿Qué sucedió? Evidentemente tiene una dirección muy poco hábil y vacíos ideológicos que se arrastran desde que, en los hechos, adoptó el liberalismo como doctrina tránsfuga que guía sus confusas estrategias.

Además, adolece de una sólida generación de recambio, mientras su actual liderazgo no da el ancho.

El grupo de barones que dirige tras bambalinas todas sus actividades, no tuvo capacidad para prever que Tohá sería un desastre y apostó a ella, pensando en construir una alternativa socialdemócrata que lograrse generar una reconfiguración del escenario político en la perspectiva de un nuevo pacto con la Derecha, como el de 1989. Pero, el país cambió y no como lo plantean los empresarios, sino en una dirección que pareciera superarse pero que vuelve irremisiblemente.

¿Un socialismo democrático por el crecimiento y la seguridad?

La confusión ideológica que hoy reina en el PS llevó a su dirigencia a hacerse eco y asumir el relato de los empresarios, quienes hábilmente han impuesto sus intereses, traducidos en ideas dominantes y han logrado que toda la elite política repita sus consignas como las que necesita el país.

Así, las tres ideas centrales de propaganda: crecimiento, seguridad y no a la migración, se transformaron en el eje central del discurso socialista. Un caso único en la historia del partido.

El pauteo empresarial, así como las prácticas corruptas, han terminado pasándole la cuenta al PS y hoy está muy cercano a la UTI. Con seguridad serán los parlamentarios quienes van a intentar salvarse alcanzando un acuerdo más o menos aceptable que los mantenga en el Congreso, única posibilidad de salvar alguna esmirriada influencia en un eventual nuevo gobierno del actual oficialismo.

Una situación lamentable que nadie pensaba hace unos años, cuando una transición aparentemente exitosa, obnubilaba los cerebros de sus líderes.

En medio de una debilidad ideológica extrema que le impide desarrollar una actividad política correcta, el Partido Socialista solo puede aspirar a que Bachelet logre que se le otorgue un espacio en la campaña, porque cedió posiciones al PPD, apostando a una candidatura que nació muerta.