El empresariado en un complejo momento
Las esperanzas de que la elección presidencial de fin de año, fuese una definición entre Evelyn Matthei y Carolina Tohá, las figuras más proclives a un nuevo pacto que reconstruya el orden político neoliberal, se esfumaron y el plan maestro tantas veces masticado, se evaporó por el momento, por lo que deberán replantearlo. El desplome catastrófico de tan añorado objetivo, es un indicativo del pésimo análisis de la situación de fuerzas que elaboran sus muy bien pagados asesores, ya que, al cabo de innumerables gestiones, varias de ellas entre las sombras, no pudieron alcanzar ninguna meta. Por ello, ya se escucha o lee, a sus analistas políticos, lloriquear desconsoladamente y advirtiendo que “regresó el octubrismo”.
Incapaces de asumir una autocrítica, se atrincheran en consignas y eslóganes que la mayoría no entiende o que no son verdaderamente asumidas por la gran mayoría del país. Así, la noche de las primarias Evelyn Matthei insistía en el crecimiento y poner freno a la migración, sin reparar en que ambas consignas han sido prefabricadas por la Derecha pensando en que el discurso fácil del plebiscito de septiembre de 2022, es el más indicado. Empero, una regla base del lenguaje y la comunicación es el agotamiento de los mensajes, ya que, si estos son sobrepasados por una nueva realidad, quedan obsoletos e insistir en ellos deteriora la total credibilidad. Así, tal como lo hemos señalado muchas veces en este medio, Matthei sufría una caída libre que hoy ya no puede remediarse, mantenerla será un gran despropósito. La debacle de la ayer segura candidata de Chile Vamos deja una interrogante. ¿Cuáles fueron los argumentos políticos para suponer que estaba segura?¿Las encuestas de Cadem? Si así fuera, surge de inmediato otra pregunta. ¿Qué estratega político serio va a delinear sus objetivos sobre la base de una encuesta?
Es evidente que la debilidad de los empresarios es la forma superficial con que asumen la política y que la prepotencia clasista la extienden a un área en la que no pueden ser poco serios y faltos de rigor, por decir lo menos.
Los empresarios no tienen otra opción que deshacerse de Evelyn Matthei, ya que mantenerla, los arrastrará a una derrota mayor
La política no se puede manejar como los negocios, tampoco a las personas como “suches”.
Los problemas para construir el pacto que asegure el orden y, así, tener la certeza de crecer, lo que significa buenos negocios con su correspondiente alta tasa de ganancias, se multiplican y no hay condiciones para el consenso de los años 90.
Al reducir la rebelión del 2019 a un tema de malos y buenos, sin asumir responsabilidades, los empresarios se autocoartaron de efectuar análisis políticos ajustados a la realidad, creyéndose que sus intereses coinciden con los de la nación, cuestión que no es cierta. La política es cada vez más compleja, porque la sociedad, y sus diferentes estructuras, evoluciona cada vez más y en Chile, aquello se complica porque existe una crisis que generó el modelo político y económico. Exclusión y desigualdad, son tan importantes como la seguridad y en ello los empresarios son los responsables.