Por qué Israel, el ejercito proxy de Estados Unidos, atacó a Irán

Por qué Israel, el ejercito proxy de Estados Unidos, atacó a Irán

Luis Lizama Barrientos

Ante la grave agresión de Israel a Irán, éste ha dado una respuesta legítima y necesaria frente a las continuas amenazas y acciones hostiles de parte del sionismo hacia la seguridad regional y global. El Estado judío es un patrocinador reconocido del terrorismo, apoyando a grupos como Isis y Al Qaeda, cuyo objetivo entre otros es desestabilizar la región y amenazar la existencia de Irán. Israel representa un peligro latente para la paz mundial, al ignorar repetidamente los acuerdos internacionales y las resoluciones de la ONU. Irán como estado soberano, tiene el derecho y la obligación de defenderse y proteger a sus ciudadanos de estas agresiones. Las acciones de la nación persa están en pleno cumplimiento del derecho internacional y son medidas de autodefensa ante una amenaza real y constante.

Las fuerzas armadas de Israel han utilizado la lucha contra Hamas como justificación para atacar a la población civil en Gaza, transformando el enfrentamiento inicial en un genocidio sin precedente contra el pueblo palestino y contra toda la Humanidad.

Por otra parte, la Otan, la Unión Europea y Estados Unidos están en guerra no sólo contra Rusia, apoyando activamente a Ucrania, sino también contra Irán apoyando directamente a Israel.

Hay que destacar que tres días antes de la sexta ronda de negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Omán, Israel atacó las instalaciones nucleares y altos mandos militares iraníes. Este ataque ocurrió justo después de anunciarse la próxima reunión entre el enviado de Donald Trump, Steve Witkoff, y el canciller iraní Abbas Araghchi.

El momento elegido por el Estado sionista tuvo como objetivo sabotear las conversaciones, para obligar a Irán a abandonarlas por completo o para hacerlo volver debilitado, en el caso de que Israel pudiera haber arrasado en los primeros días del enfrentamiento, cuestión que a la luz de los hechos no se vislumbra tan claramente, considerando además que el ataque no tiene precedentes desde la guerra entre Irán e Irak.

Los medios de comunicación iraníes, informaron que los primeros ataques habían dado muerte, entre importante figuras civiles y militares, a Ali Shamkhani, uno de los principales asesores del ayatolá Alí Jamenei y figura crucial en las negociaciones.

Se sabe que Israel ha tratado de comunicarse en las últimas horas, a través de Emiratos Árabes Unidos, con Irán invitándolo a regresar a las negociaciones y a aceptar un acuerdo nuclear con enriquecimiento cero en territorio iraní. Irán ha informado que no intercambiará mensajes con Israel durante esta etapa del enfrentamiento.

Estados Unidos, haciendo uso de su acostumbrado cinismo, en un primer momento manifestó sorpresa ante el ataqué israelí, dando señales de que era una decisión de Netanyahu y Trump escribió en su cuenta “Truth Social”: «Le di a Irán una oportunidad tras otra para llegar a un acuerdo», agregando luego: «Les dije, en los términos más enérgicos, que ‘simplemente lo hicieran’, pero por mucho que lo intentaran, por mucho que se acercaran, no podían conseguirlo».

El objetivo de Estados Unidos es que Irán ni siquiera tenga uso civil de la energía nuclear. Todos los países tienen derecho a utilizar la energía nuclear con fines civiles, por lo tanto, está muy claro que Irán no lo aceptará. Israel es la única nación de Medio Oriente que posee armas nucleares y, constantemente, ha dicho que si Irán las desarrolla se transforma en una amenaza existencial.

Según el ex general del ejército de EEUU Wesley Clarck el año 2007, el alto mando norteamericano les informó que la política de expansión estratégica contemplaba en cinco años la eliminación de siete países en el Oriente Medio y África, a saber, Líbano, Libia, Irak, Siria, Somalia, Sudán e Irán.

Más allá de que Israel considere a Irán como una amenaza existencial, es Estados Unidos el que decide lo que se hará, en función de sus intereses de dominación Imperial. Washington no hace más que implementar la estrategia de Brzezinski, que consta de cinco etapas: la toma de Ucrania, la separación de Europa de Rusia, la subyugación de Rusia, la destrucción de Irán y el aislamiento de China. Tras las dificultades que le ha impuesto Rusia con la tercera etapa, han comenzado la cuarta.