Avanzando el circo de las primarias oficialistas

Avanzando el circo de las primarias oficialistas


Las primarias constituyen una herencia del proceso de norteamericanización y elitización de la política chilena impuesto durante la transición, lo que se transformó en una clara distorsión de la soberanía popular.

Los medios de derecha tratan de darle una importancia que no tienen, ya que es una simple definición interna del actual conglomerado de gobierno, pero su realización consolida el sistema político excluyente, en el que se convoca al electorado para que se pronuncie por alternativas que proponen las elites. De esta manera, se confiere un barniz democrático a la primera fase de la negociación entre los grandes bloques con los que se pretende “ordenar” el sistema político nacional. Sin embargo, esta vez solo será la alianza de gobierno la que efectuará las primarias, debido a que en la derecha, no existe consenso acerca de que estas constituyan la fórmula para resolver sus discrepancias estratégicas.

La eventualidad de que la asistencia de los ciudadanos a las primarias del gobierno sea baja, ha alarmado a su dirigencia, la que se esfuerza para acarrear al máximo de gente a la votación, tras el interés de asegurar no solo a un respectivo candidato o candidata, sino que también intentando mantenerlas como un mecanismo asumido por los electores como parte del juego democrático.

SERVEL: ELECCIONES PRIMARIAS 2025

Buscando generar una mayor participación de la gente, los candidatos y sus comandos han elevado el tono destacando supuestas discrepancias, situación que los medios de derecha han amplificado, pero es evidente que prima por encima la necesidad de lograr mantener las cuotas de poder, por lo que las diferencias solo son para la galería.

Es evidente que la ausencia de una opción de izquierda favorece la participación en las primarias del oficialismo, debido a que es en su interior en donde se ubica el principal espacio de diferencias. No obstante, la ya decidida afirmación de que con cualquier resultado, las o los perdedores apoyarán al que triunfe, obviamente después de una muy civilizada negociación, desnuda la verdadera dimensión de dicha “competencia”, o sea, es un simple trámite que define un nombre, pero no un proyecto, ya que este se encuentra definido con antelación y no variará.

En síntesis, las primarias son mala copia del sistema estadounidense, herederas del fuerte proceso de norteamericanización que sufrió la elite política chilena durante la transición. Su artificialidad se demostró en el momento en que Evelyn Matthei intentó programar unas primarias de “fantasía”, solamente para asegurar su cobertura en los medios.

Sin embargo, los partidos de gobierno han desplegado una ofensiva cuyo objetivo es tener una alta participación. Así, la gente no tendría otra opción que no fuese aprobar a los candidatos nominados por los partidos. Otra aberración de un sistema político que se hunde irremisiblemente.