Absurdo acuerdo en el Senado chileno para restablecer un orden político que ya no existe

Las medidas aprobadas en la cámara alta del Congreso Nacional, buscan frenar la dispersión y el fraccionamiento de partidos, así como la obediencia de los parlamentarios a los acuerdos que estos tomen. Igualmente, eleva los requisitos para que las organizaciones políticas puedan constituirse, intentando terminar con la “proliferación de partidos”. Con ello, buscan revertir la debilidad del sistema político con un desesperado e infantil conjunto de normas que será tapar el solo con un dedo. Volver al orden político que se agotó indefectiblemente y como si el país no hubiera cambiado, es una payasada que no llevará a ningún lado. El tema central es el fracaso de las dos bases fundamentales del régimen que hoy impera en Chile, el modelo económico y el sistema de democrático representativo, sin que hasta el momento exista un consenso acerca de un diseño de salida y menos de un nuevo régimen y modelo que tengan la suficiente legitimidad, que es la surgida de un consenso mayoritario en la sociedad.

¿Qué se pretende? ¿Reconstruir el duopolio? La estructura y el funcionamiento del sistema político solo pueden mantener cierta estabilidad cuando representan a segmentos importantes de las clases sociales, pero, en Chile, el pacto de la transición solo defendió los intereses de una voraz alta clase empresarial y de las transnacionales. La legitimidad entregada por la Concertación y la Derecha, ya no basta, no solo porque los partidos y el Congreso hoy son rechazados por la ciudadanía, por tanto, no aseguran la anuencia a cualquier pacto por parte de amplios grupos sociales, sino porque, un nuevo orden no puede estar sujeto al interés de los empresarios y, hasta el momento, la mayoría de los partidos políticos se niegan a asumir tal realidad y repiten sus monsergas acerca del crecimiento, la permisología o lo rígido del mercado laboral. Vale decir, intentan que sus ambiciones se asuman como el interés general, por tanto, la base de un hipotético acuerdo, solo los favorecería como clase social. Por ello, no hay posibilidades de un nuevo pacto, por tanto, de un nuevo orden político y, como efecto, de un sistema político que funcione con estabilidad a largo plazo. Increíblemente, en el Senado intentan curar con un parche curita una enfermedad tan grave como el cáncer, una situación compleja para la cual no hay peso intelectual que vislumbre una salida.