El ingenuo entusiasmo de la Derecha chilena

El ingenuo entusiasmo de la Derecha chilena

La dirigencia derechista desea obtener un crecimiento superior al cuatro por ciento, lo que permitiría incrementar el chorreo a las clases populares, pero tal situación ya se vivió y solo incubó un malestar que explosionó en octubre del 2019, precisamente, durante el resistido gobierno del fallecido Sebastián Piñera.

Los empresarios apuestan por un nuevo gobierno e intentan que crecimiento y seguridad se garanticen sin entender que la grave crisis del país es política

Los dirigentes de la alianza Chile Vamos se despliegan por las regiones en donde habrá segunda vuelta, en un intento de consolidar el triunfo conseguido en octubre pasado. Al mismo tiempo, constituyen equipos técnicos que produzcan las medidas que van a implementar una vez que lleguen al gobierno en marzo del 2026. Tienen gran confianza en que lograrán que el país marche según sus propósitos, en los que destacan el crecimiento y la seguridad. Ambos serán los caballos de batalla sobre los que desarrollarán las campañas presidencial y parlamentarias del próximo año.

Sin embargo, su gran dificultad está en que no abordan los problemas que hoy aquejan a la mayoría de la gente, que son de tipo estructural y sin cuya solución es imposible que puedan gobernar en paz, si llegasen a ganar las votaciones del próximo año.

En tal sentido, son varios los temas que los empresarios chilenos y su representación política, en cualquiera de sus versiones, se niegan a afrontar por razones difíciles de entender, ya que la experiencia de las dos administraciones de Sebastián Piñera, les debería indicar lo dificultoso que será mantenerse en el poder gobernando en solitario, si no obtienen un triunfo avasallante que desequilibre la actual correlación de fuerzas a su favor y no se vean obligados a tranzar con quienes son hoy sus enemigos ¿Cuál es el cálculo del empresariado y los partidos de Chile Vamos? Sin duda alguna, que ganarán la presidencial y el congreso y que desde tal favorable posición lograrán arrastrar a todas las fuerzas alejadas de los extremos, con las que formarán un amplio arco de voluntades que estén por mantener el modelo y, además, reproducirlo.

¿Cómo lograrán que los movimientos sociales no desaten una ofensiva por sus reivindicaciones? Las dos líneas principales establecidas, explican su eventual gestión. La seguridad es la base de la contención y tal estrategia se verá favorecida por las leyes que se han aprobado últimamente, convertidas en herramientas ideales para reprimir legalmente todo lo que consideren entorpecimiento de su labor, pero eso será en lo defensivo ya que la iniciativa principal será “crecer”.

El crecimiento como única solución

 Sin reparar en el riesgo de parecer monotemáticos, los dirigentes de los empresarios como los políticos de la Derecha machacan una y otra vez, la letanía del crecimiento. Aspiran a que una cifra superior al cuatro por ciento les garantice suficientes fondos para redistribuir mediante el chorreo, en el marco de la subsidiaridad. Confían en que esta especie de acto de magia les allane el camino al éxito y se niegan a entender que el país ya transitó por dicho camino, vale decir crecimiento sostenido y chorreo masivo, durante los gobiernos de la Concertación, lo que no logró que se expandiera una onda de satisfacción y, por el contrario, solo hizo que se acumulara un gran descontento que explotó, precisamente, durante los gobiernos de Piñera, los años 2011 y 2019.

¿Cuál es la estrategia que hoy tienen los empresarios para resolver dicha situación? Hasta el momento no la han explicitado, si tuviesen alguna.

Pero, ya no es solo el peligro de una nueva revuelta, sino que es el sistema en general, el que peligra cada vez más, ya que las salidas intermedias se agotan y los autoritarismos no son una medida eficaz si no tienen una base política amplia de sustentación.