Impresentable impunidad en el extenso caso SQM

Impresentable impunidad en el extenso caso SQM

El fallo con relación al caso SQM, demuestra que los delitos pueden ser válidos cuando los comete la elite política, pero si los perpetran personas comunes, son severamente penados, lo que demuestra una gran dosis de cinismo en una sociedad que exhibe tan obscena e irritante desigualdad.

Dirigentes políticos involucrados no reconocen sus errores y, muy por el contrario, intentan convencer a la ciudadanía que fueron perseguidos, lo que no solo muestra un alto grado de cinismo, sino que consideran que su actuar fue correcto, por lo que no extrañaría que lo volvieran a hacer, esta vez guardando las oportunas medidas.

Patricio Contesse, gerente general de SQM y brazo derecho de Julio Ponce Lerou, reconoció a la Fiscalía: “Estimé que era necesario apoyar la actividad política bajo cierto marco que iba más allá del Servel”. De igual manera, la empresa admitió pagos indebidos ante la justicia estadounidense y el monto de lo que solo se pudo investigar es de 14 millones 750 mil dólares.

La investigación no pudo avanzar porque Michelle Bachelet, quien estaba involucrada, cambió al director de Impuestos Internos y dicho servicio no continuó con las querellas, frenando las averiguaciones. Igual conducta fue seguida por el gobierno de Sebastián Piñera.

No obstante, si bien en Chile el escándalo logró neutralizarse por la complicidad entre la derecha y la centroizquierda, en Estados Unidos, SQM tuvo que llegar a un acuerdo, cancelando 30 millones de dólares.

Los partidos que estuvieron involucrados fueron la UDI, Renovación Nacional, RN; el Partido por la Democracia, PPD; el Partido Regionalista Independiente, PRI; el Partido Progresista, PRO; la Democracia Cristiana, DC y el Partido Socialista y, con relación a este último, SQM le financió durante dos años la pre campaña a la presidencia a Michelle Bachelet en su segundo mandato, durante el cual, muy luego, se vio sacudido por el escándalo CAVAL, que involucró a la familia de la ex mandataria y al empresario Andrónico Luksic, otro caso de gran cobertura mediática, que igual quedó en nada.

La corrupción como forma de hacer política

No fue un asunto aislado, ni tampoco la última vez en que se infringió la ley en beneficio de la llegada o la mantención de posiciones de poder en el Estado, por parte de las elites que dominan la sociedad chilena.

La evidente disposición a frenar el escándalo desde La Moneda, independiente de si su inquilino o inquilina era de derecha o de centroizquierda, fue seguida por la conducta impresentable del Poder Judicial, así como el despliegue de poder de los empresarios que movieron sus poderosos tentáculos para evitar que el caso escalara, ya que una treintena de empresas estaban comprometidas en el llamado “financiamiento irregular de la política”, un titular bondadoso inventado por el aparato mediático de la clase dominante, para rebajar la gravedad de los hechos y, a pesar de todo lo sucedido, ex mandatarios como Eduardo Frei Ruiz-Tagle, continúan pontificando acerco del bien y el mal de la política y la economía del país. Inclusive, Michelle Bachelet, hoy realiza una gira con fondos estatales, para acceder a la secretaría general de la ONU, probando que su ambición no tiene límites.

Mientras, la derecha persiste en una especie de cruzada anti delincuencia, en una exhibición de cinismo al que tiene acostumbrado al pueblo chileno, ya que guarda silencio frente al bandidaje empresarial, uno de los problemas mayores que sufre la sociedad en su conjunto.