Enchulando a Matthei como adalid del consenso
Quién lo hubiera imaginado, la pinochetista que sufría porque su general estaba detenido en Londres y hace poco señaló que las muertes, o sea, las ejecuciones, al inicio de la Dictadura fueron inevitables, hoy adopta una pose, casi virginal, como guardiana del consenso y la unidad del país.
Es un acomodo del plan original, el que buscaba instalar como dos soportes de un futuro pacto a Matthei y a Tohá. Pero, el desplome de esta última y la imposibilidad de que Jara la reemplace como la “collera” ideal, obligan a los empresarios a improvisar, concentrando en la ex alcaldesa de Providencia y furibunda admiradora de Pinochet, todas sus expectativas de alcanzar el Pacto por el Crecimiento. Una patética movida.
Empero, una cosa es la intención y otra es la realidad, debido a que una facción no menor de la derecha chilena, se niega a entablar un consenso, porque supone que las fuerzas del actual oficialismo se encuentran en una alta debilidad, por lo que no se necesita buscar un acuerdo.
Increíblemente, estos grupos están conformados por nostálgicos pinochetistas y noveles admiradores de Milei, quienes sueñan con utilizar la “motosierra” para reducir el aparato estatal. Frente a ello, un sector empresarial hegemonizado por el capital financiero, busca de manera desesperada lograr un consenso entre la derecha ligada a Chile Vamos y quienes vienen de la ex Concertación. Estrategia que ha sido muy bien recibida por las facciones socialdemócratas, dentro y fuera del oficialismo. Días atrás, doscientos dirigentes, ex concertacionistas, anunciaron públicamente su decisión de votar por Matthei y otros esperan el resultado de la primera vuelta y, en especial, el porcentaje de votos de Jara.
No obstante, ¿cuál es la base del pacto?
Hasta el momento sería el programa empresarial denominado Pacto por el Crecimiento, que sería la base para discutir los alcances de una hipotética regulación del agonizante orden neoliberal.
No se observa otra iniciativa del rango que mantienen los mandamases de la CPC, Confederación de la Producción y el Comercio, y en ella, su prioridad es fortalecer a Matthei, pero si esta no logra pasar a segunda vuelta, no dudarán en llegar a un acuerdo con Kast. Por lo que en el “sector” no parecen existir dificultades, el problema se encuentra en el otro polo del supuesto acuerdo, la llamada centroizquierda, en la que no hay iniciativa y no existe posibilidad de que sea un actor con fortaleza suficiente para convertirse en “sostén del consenso”.