El momento para impulsar la alternativa de izquierda

El momento para impulsar la alternativa de izquierda

Cualquier rearticulación del movimiento popular debe hacerse desde la perspectiva del cambio estructural, siendo un requisito fundamental la constitución de una fuerza político social sólida y un aparataje con un gran despliegue de estructuras, ya que su liderazgo debe tener gran conciencia de que el enemigo de clase es sumamente poderoso.

Reconstruir la izquierda es hoy la tarea principal, ya que el pueblo no podría optar a ningún avance si no levanta su propia expresión política, de lo contrario, se le está obligando a tener que elegir alternativas que representan las clases en el poder.

La lucha de tipo electoral hoy debe enfrentarse al calor de la lucha social intensa y con un proyecto de sociedad, ya que no se puede concurrir a las urnas sin que la gente conozca la propuesta para transformar el país que enarbola la izquierda chilena.

Todos los intentos para restablecer el orden no alcanzan a concretarse ante la disparidad de objetivos de quienes bregan por el restablecimiento del pacto y, además, porque aquellos que deberían concurrir de manera subordinada a su instauración se niegan a contraerlo, porque este no puede concertarse manteniendo el actual modelo, ya sea en su versión económica o política. En tal marco, el empresariado es el sector con más reticencias a un cambio y la explicación se encuentra en que no desean una justa redistribución de la riqueza. Este es el fondo del conflicto político y debe asumirse en su real dimensión, ya que el factor central de su constitución es la relación entre capital y trabajo, sin dejar de lado a otras contradicciones que se manifiestan en el modelo capitalista neoliberal.

En definitiva, en el centro de la diputa se encuentra el nivel de acumulación y de expansión del capital y, por ende, la explotación de los trabajadores. Es la razón que explica el total dominio de la sociedad que ansían ejercer los empresarios y las corporaciones financieras. Por ello, la lucha que se desarrolle por impulsar los cambios en el país, debe situarse en esta dimensión. Históricamente la izquierda chilena ha centrado la lucha por las transformaciones en la emancipación del trabajo con relación al dominio del capital. Por tanto, cualquier iniciativa de rearticulación debe generarse a partir de dicha formulación.

La prioridad actual es reconstruir la izquierda

En la actual correlación entre las clases sociales, se necesita que el trabajo se emancipe del domino del capital y ese es el elemento estratégico en el cualquier proceso de reconstrucción de la izquierda que se emprenda. Sin embargo, la representación política del trabajo es inexistente hoy, debido a que los antiguos partidos obreros transitaron en lo hechos, a un proyecto conciliador y subordinación del trabajo con relación al capital. Por eso, urge reconstruir la representación política de quienes concurren a los procesos productivos vendiendo su fuerza de trabajo a cambio de un salario. En tal sentido, la lucha política tiene como objetivo cambiar el sistema y, al margen de sus etapas y los procesos de transición, la nueva sociedad socialista es el propósito final. Dicho precepto revolucionario es la base para reorganizar la izquierda chilena. Pero, el dominio, explotación y expansión del capitalismo hoy se manifiesta depredando la Naturaleza y oprimiendo a numerosos grupos y capas sociales, situación que las fuerzas del trabajo tienen que hacerse cargo, por lo que se amplía la dimensión de la lucha social como del proyecto de sociedad, sin embargo, la confrontación con el capital define tanto al proyecto como la lucha.

La reorganización de la izquierda y la lucha electoral

Desde hace años grupos de izquierda han participado en las elecciones, logrando solo un pequeño porcentaje. ¿A qué se debe? Principalmente a que se le otorga cualidades a la lucha electoral que esta no tiene, ya que acceder a una estructura del Estado, es consecuencia de un proceso, no el inicio. Asimismo, no se puede participar en elecciones si, al mismo tiempo, no se desarrolla una intensa y politizada lucha social. En tercer orden, no se puede concurrir a las urnas sin un proyecto de sociedad.

En pesquisar y resolver estas tres grandes falencias, está la clave para la generación de una política electoral que sirva para un claro objetivo.

La pura sumatoria de votos o los partidos instrumentales nunca servirán para reconstruir la izquierda, por el contrario, en momentos como los actuales, la elaboración teórica y la lucha social son prerrequisitos para avanzar.