En la derecha se consolidó la división

En la derecha se consolidó la división

Lo concreto radica en que Matthei no desequilibró a su favor, de manera decisiva, la relación de fuerzas al interior de la oposición derechista y Kast está decidido a competir en la primera vuelta de la próxima elección presidencial.

Un gran porcentaje de analistas oficialistas y derechistas están asegurando que Kast resultó derrotado en las últimas elecciones, pero construyen sus análisis equivocadamente al no reparar que los objetivos de los republicanos se plantearon en el mediano plazo, vale decir, es la elección del próximo año en la que efectivamente fijaron la consolidación de la fuerza de la Nueva Derecha que pregonan constantemente. Tal propósito también explica su posición en el segundo proceso constituyente, en el que mantuvieron una posición intransigente, la que justificaron como necesaria para que el país conociera sus ideas. Ante ello, cualquier evaluación sin tomar en cuenta tal relevante factor, es un gran error, debido a que la votación de octubre y del domingo, dejó a los republicanos como una fuerza de peso al interior de la Derecha chilena, lo suficiente como para influenciar a los que sienten nostalgia por Pinochet y rechazan los acuerdos.

Los partidos de Chile Vamos, desean primarias con José Kast y que no vaya por su cuenta a la primera vuelta. Apuestan a que Matthei le ganará sin gran problema, pero aquello está por verse, ya que la alcaldesa no ha tenido una estrategia política muy fina los últimos tiempos, destacando la pésima campaña a gobernador en la región metropolitana, donde no aseguró los votos en Providencia para su candidato Francisco Orrego.

¿Triunfo de la moderación?

El discurso de los nostálgicos de los consensos señala que la gran triunfadora de la votación del domingo fue la moderación y los extremos obtuvieron una derrota. Aparentemente, se estarían refiriendo al triunfo de Claudio Orrego en Santiago y al de Giacamán en Bío Bío, sin embargo, mezclan deseos con realidad, ya que de una u otra forma la correlación de fuerzas en el periodo post estallido, el panorama se reordena en cinco bloques: la ultraderecha, Chile Vamos, los socialdemócratas, Apruebo Dignidad y la izquierda desperdigada. Cada uno de ellos mantiene diferencias en su interior lo que significa la existencia de sub corrientes.

Los partidarios del consenso neoliberal apuestan a que Chile Vamos, los socialdemócratas y el Frente Amplio constituyan la base de la democracia de los acuerdos 2.0 y que el resto de las fuerzas sean arrastradas o excluidas sin miramientos.

División de la Derecha

Las elecciones pasadas, en su primera y segunda vuelta, dejaron como un claro resultado en la Derecha, la consolidación de los bloques que comenzaron a establecerse antes del estallido cuando José Kast comenzó una larvada oposición a Piñera y a la preponderancia del capital financiero en el sector. En tal contexto, plantear que triunfó la moderación, vale decir, el panorama en la Derecha se resolvió a favor de aquellos que desean volver al consenso, es un error garrafal, muy por el contrario, se consolidó la división y la opción que representa Matthei también se debilitó.

Una clara señal de reversión del fraccionamiento, puede ser la participación de José Kast en una primaria consensuada con Chile Vamos y, obviamente, su voluntad de aceptar el resultado en caso de que pierda, en otras palabras, apoyar a Matthei en la primera vuelta. Pero, no hay señal hasta el momento, de que los republicanos estén por efectuar un giro, ante ello, la fragmentación persiste.