La necesidad de tomar en serio los problemas ambientales

La necesidad de tomar en serio los problemas ambientales

La excesiva influencia que tienen los empresarios nacionales y extranjeros en el país, le confiere a sus ideas una preminencia que con el tiempo se transforman en supuestas verdades que se naturalizan sin que exista una opinión que equilibre, basada al menos en el sentido común, los juicios que obedecen solo a sus intereses. De esta forma, han convencido a medio mundo que lo más importante es el crecimiento, vale decir, crear riqueza, aunque eluden hablar de su redistribución. Asimismo, al darle la categoría de evangelio, no se puede discutir tal aseveración, so pena de caer en pecado mortal y, a la vez, se tienen que aceptar las urgencias que dichos objetivos requieren, cuestión que se relaciona directamente con los temas ambientales, ya que en torno a la forzosa necesidad de crecer se construye todo un diseño de mecanismos que deben facilitar la inversión y el montaje de los negocios que generarán amplias ganancias. Así, se ha implantado en la opinión pública la premura por aprobar los permisos de instalación de proyectos, ya sean productivos, habitacionales o turísticos, asunto que se encuadra en una estrategia destinada, poco menos, que a criminalizar la defensa del medio ambiente y las consultas que se deben efectuar a las comunidades que se verán afectadas por los futuros procesos, porque serían obstáculos burocráticas creadas por empleados e integrantes de ONGs, que solo desean perjudicar la inversión del empresariado y, por ende, frenar el crecimiento del país destinado a favorecer a sus habitantes, por lo que se echa encima de los hombros de tales funcionarios la responsabilidad de no cooperar para terminar con la pobreza que azota a la sociedad chilena. Un argumento que no resiste análisis alguno, pero que es machado permanentemente a través del enorme aparato mediático empresarial. Así, la “permisología” es el enemigo oculto que no deja a los hombres de negocios de Chile, aportar para el progreso y el bienestar de quienes lo necesitan. En Antofagasta el gobierno despidió a un jefe de servicio que impedía el desarrollo regional, los empresarios pueden estar tranquilos, en La Moneda reina el criterio. Obviamente, todo sería un buen chiste si no estuviese en serio peligro la sostenibilidad de la naturaleza y de las comunidades. Chile no es un país que destaque por preocuparse por los temas ambientales, históricamente no ha sido un baluarte, así, lagos, ríos, salares, humedales, bosques, el Pacífico, ventisqueros, el alto andino y numerosos otros ecosistemas han sido destruidos, en especial su flora y fauna, por ello, aterra la ofensiva empresarial que solo busca evitar invertir en mitigación y, lo de siempre, se confrontan el bolsillo de unos pocos versus el interés general.